Varices, algo más que una cuestión de belleza

Es por todos conocido el beneficio que tiene el "running" para la salud. Sin embargo, no todos los deportes ni ejercicios físicos son adecuados para aquellos que cuentan con varices o padecen problemas circulatorios...

Mientras unas actividades ayudan notablemente a mejorar la circulación, otras pueden agravar ciertos trastornos venosos. Por esta razón, según varios especialistas, aquellas personas que tengan varices deberán analizar las ventajas y los inconvenientes de la actividad deportiva que escojan.

Existe una serie de deportes “favorables” para cualquier persona con problemas circulatorios tales como varices. Éstos son adecuados para activar la circulación venosa de retorno, es decir, aquella que hace trabajar a los músculos para bombear la sangre de las venas.

Este tipo de deportes son progresivos, como es el correr, que estimula la circulación gracias la presión de la planta del pie al correr. Otros “favorables” son el ciclismo, la gimnasia rítmica o el yoga. Sin embargo, hay otros deportes que podrían aportar más inconvenientes que ventajas a aquellos que padezcan varices, secuencia postflebítica o insuficiencia valvular. Actividades que obliguen al cuerpo a realizar movimientos repentinos y saltos continuados, como el frontón, el squash, el tenis, el voleibol o el baloncesto, hacen que las válvulas internas de las venas se destruyan y provoquen la aparición de varices. Algo similar ocurre con deportes que suponen adoptar posiciones forzadas, como el alpinismo, la equitación, el motociclismo o el piragüismo, porque impiden que la pantorrilla funcione correctamente y la zona quede comprimida. Esto produce una obstrucción de las venas. Por otro lado, aquellos deportes de alto contacto (fútbol, rugby o artes marciales) podrían provocar hemorragias por rotura.


LOS TRATAMIENTOS MÁS DE MODA

Tal y como asegura el presidente del Capítulo Español de Flebología, "el láser percutáneo es un método de fácil aplicación que aplicado con prudencia y conocimiento, no daña los tejidos ni las estructuras".

Se puede aplicar en el tratamiento de problemas de índole estético (a través de una fuente de luz y diferentes sustancias, la vena se destruye) y en el caso de venas de mayor tamaño (se introduce una fibra óptica guiada por ecodoppler). "Es importante aclarar que el láser no cura la vena enferma, la destruye, igual que ocurre con la radiofrecuencia (otra forma de fuente de calor con las mismas indicaciones que el láser) o la esclerosis con espuma", matiza el experto.

La fleboesclerosis consiste en inyectar en la vena afectada una sustancia para convertirla en microespuma. "Apenas produce molestias al paciente y en pocas sesiones de tratamiento se consiguen excelentes resultados". La sustancia inyectada en la vena desplaza la sangre y se adhiere a la pared interna de la vena, con lo que destruye el tejido interior y así, en unos meses, la variz queda reducida a un cordón fibroso.

La radiofrecuencia es otra forma de calor mínimamente invasiva, con las mismas indicaciones que el láser e incluso con un procedimiento muy parecido. Se sirve de la aplicación de energía para transmitir calor a través de una aguja.

El láser endovenoso es una técnica que se realiza mediante una pequeña incisión a través de la cual se introduce una fibra láser con la que se conseguirá la desaparición del tronco afectado. "Da buenos resultados estéticos, un corto periodo de tratamiento y el rápido retorno a las actividades normales", explican desde el Capítulo Español de Flebología. "La intervención se realiza bajo visión directa, a tiempo real y con ultrasonido Doppler, lo que permite tener un control de la acción directa de la fibra láser, en el interior de la vena safena".

Esta alternativa no es recomendable en pacientes con diabetes, obesidad mórbida, úlceras activas infectadas o una vena que haya sido esclerosada con anterioridad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Que peligros tiene el hacerse quitar una vena grande....quedan cicatricas feas...